Creo que recordar el pasado no está mal, la historia siempre
tiene algo que enseñarnos.
Se puede decir que casi que nací en la iglesia, no nací en
una de las bancas porque de verdad. Todos los domingos íbamos puntuales a la
iglesia, mis papás en el culto y yo me iba a escuela dominical. Todavía
recuerdo la mayoría de las canciones que iban con las lecciones y algunas mímicas.
Recuerdo que en una ocasión la maestra de escuela dominical me pidió que orara,
yo ya estaba en la escuela y cuando orábamos por la comida orábamos en inglés,
y pues yo empecé a orar en ingles enfrente de todos los otros niños que no tenían
ni idea de lo que yo estaba diciendo. La maestra, muchos años después, en una ocasión
me escribió y en la carta ella mencionaba este “capitulo penoso” de mi vida y
como a ella le causo mucha gracia y pensó que era adorable.
Al pasar los años puedo decir que ir a la iglesia todos los
domingos y escuchar de Dios durante la semana en la escuela se hizo parte de mi
“rutina diaria.” Llegue a pensar que ya que mis papás eran cristianos e íbamos a
la iglesia todos los domingos, pues eso me hacía cristiana a mí. Lo cual no era
cierto, estar en el parqueo del mall no te hace carro.
La verdad es que en todos esos años no había experimentado
el amor de Dios. Lo había escuchado miles de millones de veces pero no lo había
sentido/experimentado/vivido.
Mientras estaba en un devocional en la
escuela recuerdo haber escuchado uno de muchos mensajes que marcaron mi vida.
Dios como siempre, hablándome en el momento perfecto, cuando más lo necesitaba.
La oradora hablo sobre Jeremías 29:11
“Porque yo se los pensamientos que tengo acerca de vosotros,
dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”
Reina Valera versión del 60
Como has de saber en la adolescencia se toman las decisiones
más importantes en tu vida. Defines quien quieres ser y como no quieres ser. En
ese momento de mi vida Dios había estado hablando a mi vida diariamente y la
verdad es que era muy difícil seguir ignorándolo. Este mensaje era para mí. Yo
no sabía quién era, necesitaba averiguarlo y ya me había cansado de hacerlo por
mis propios medios. Me di cuenta que mis amigos no me definían, mi música deprimente
tampoco, ni mi ropa, ni mi pelo. Me di cuenta que mi identidad verdadera iba a
ser adquirida en Dios, que mientras más tiempo pasara buscándole y conociéndole
me conocería a mí misma y quien era yo en Cristo.
Nadie te conoce como
Dios te conoce. Nadie se preocupa por ti como Dios se preocupa por ti. Nadie te
amara como Dios te ama.
La pregunta es ¿sabes quién eres o todavía necesitas
averiguarlo?
Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—.
Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una
esperanza. En esos días, cuando oren, los escucharé. 13 Si me
buscan de todo corazón, podrán encontrarme. Sí, me encontrarán —dice el Señor—.
Pondré fin a su cautiverio y restableceré su bienestar. Los reuniré de las
naciones adonde los envié y los llevaré a casa, de regreso a su propia tierra”. Jeremías
29:11-14 NTV
¿Y si dejas que Dios te hable hoy y te muestre su voluntad
en tu vida?

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